Hoy me voy a poner un poco seria. Quería hablar de una tendencia que está teniendo lugar en la literatura juvenil actual. Hablo de las relaciones entre chicas jóvenes y hombres que le sacan un par - y fijaos que lo pongo en curvisa - de años. Bien hablamos de relaciones profesor-alumna, bien hablamos de relaciones adulto-menor en general.
Se pueden observar este tipo de relaciones en cantidad de libros que han sido catalogados como juvenil debido a que frecuentemente las protagonistas son adolescentes. Y ojo, no estoy insinuando que lo mejor sería que no existiera este tipo de literatura o que debería ser censuradasde algún modo. Nada más lejos de la realidad; cada uno tiene la libertad como escritor de crear historias sobre lo que le inspiren sus musas y cada cual lee lo que se le antoje, oye.
Yo misma estoy entre las chicas que disfrutan de este tipo de historias de amores imposibles. Sí, porque lo prohibido atrae, en el pasado, en el presente y lo seguirá haciendo en el futuro. Vaya que si atrae. El problema radica en las chicas que no saben diferenciar entre la realidad y la ficción. Que sí, que las historias son preciosas y te hacen suspirar, no lo niego. ¿Quién no quedó prendada con Álex, de Perdona si te llamo amor? ¿O con Álex y Ángel de Canciones para Paula? Pero en la actualidad hay que tener cuidado con este tipo de influencias. Sobre todo en estos tiempos, donde los pervertidos, pedófilos y asaltacunas tienen una herramienta que les facilita encontrar presas: Internet y más concretamente las redes sociales. ¿A qué chica menor de edad no le ha sido enviada una invitación de amistad por un tipo de 25-30 años para arriba con el único mensaje de Hola, guapa. ¿Qué tal si nos conocemos? en Tuenti, Facebook y demás sitios de este tipo? Bueno, y mensajes aun más directos que ya mejor ni ejemplifico.
Y lo peor de todo es que, lejos de asustarse por ello, se emocionan y se sienten orgullosas porque un hombre mayor y experimentado se ha fijado en ellas. Y muchas acaban quedando con estos individuos con la ilusión de vivir una historia de amor como las que han leído. ¿Y cuántas por querer sentirse mayores demasiado rápido no han acabado embarazadas? O peor aún, ¿cuántas no han acabado secuestradas y metidas en redes de prostitución? Sólo hay que echarle un vistazo al telediario de cada día. ¿Que hay historias que acaban bien? No digo que no, pero se pueden contar con los dedos de una mano.
Y esto no solo ocurre en el panorama nacional, si no a nivel mundial. ¿Qué aficionada no ha leído alguna vez de un manga donde la típica estudiante se enamora perdidamente del profesor joven de turno? Y cómo no, éste acaba rendido ante ella también. Y terminan felices y comiendo perdices.Y es que las chicas jóvenes, aunque se vistan como mujeres hechas y derechas para intentar parecer más maduras, acaban siendo muy impresionables e influenciadas por lo que leen en los libros o ven en la televisión.
En resumidas cuentas, todo en su justa medida está bien, pero no hay que abusar de este tipo de tramas, porque las adolescentes tienden a ver como modelo este tipo de conductas. No considero un error o algo desaconsejable disfrutar de estas historias siempre y cuando se tenga una mente bien amueblada, los pies en la tierra y se sea consiente de que es ficción y no la realidad.
Llamadme anticuada, sosa, aburrida, o lo que quieran, pero es lo que opino de este tema y si no es aquí, en mi blog, un lugar donde expresar mis pensamientos y reflexiones, ¿dónde si no?
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