jueves, 19 de enero de 2012

Panorama Actual II: Todo acaba cansando

Todo en la vida tiene sus etapas y la literatura no iba a ser diferente, ella también se rige por modas, sólo hay ver el fenómeno que comenzó Stephenie Meyer en 2005 con Crepúsculo y sus otras cuatro secuelas, y que dio lugar a miles de sagas vampíricas de todo tipo (Medianoche, Vampire Academy, Vampire Kisses, Los Vampiros de Morganville), incluida novelas eróticas (La Hermandad de Daga Negra, la Saga Vanir) o novelas autoconclusivas sobre estos seres de la noche (Guía de Jéssica para ligar con vampiros).


También dio lugar a la reedición de anteriores novelas sobre esta temática como Déjame entrar, John Ajvide Lindqvis, o las Crónicas Vampíricas de Anne Rice y otra saga con el mismo título - pero con mayor prosperidad para su autora, L. J. Smith - que ha dado lugar a una exitosa serie de televisión que solo se parece a las novelas en el título y poco más, ya que la historia central es mucho más interesante, en parte gracias a los actores que interpretan al trío protagonista: Paul Wesley, Ian Somerhalder y Nina Dobrev. Pero no se crean que los vampiros son seres egoístas, para nada. Abrieron la puerta de la fama a sus archienemigos, los hombres lobo, ya que tras la figura de Jacob, uno de los vértices del triángulo amoroso completado por Bella y Edward, se produjo la proliferación de historias dedicadas especialmente a ellos (El secreto de la noche, Temblor, El fugitivo) pues, aunque no fueran el pilar de la historia, sí los hemos visto en varias novelas (Memorias de Idhún, Harry Potter, Cazadores de Sombras).

Vamos, que no hay libro en la actualidad en el que no se halle la palabra vampiro o novela de urban fantasy que no tenga entre su elenco de personajes algún chupasangre o licántropo (Cazadores de sombras, Hex Hall). Sin embargo, parece que esta obsesión por los vampiros ha fomentado la lectura entre aquellas fanáticas de la historia de amor entre la pareja favorita del pueblo de Forks, e incluso, el interés de algunos por leer la novela gótica clásica por antonomasia: Drácula, de Bram Stoker, la obra que marcó un antes y un después para estos seres bebedores de sangre humana.

Pero no es de vampiros de lo que quiero hablarles, sino de las utopías, o mejor dicho, las distopías. Ese término acuñado en el siglo XIX por John Stuart Mill, un filósofo británico que lo escogió para referirse a ‘supuestas utopías que en realidad esconden sociedades lejanas a ser ideales’.


No es ningún secreto que es un género que se ha desarrollado bastante en los últimos años. Podría decirse que se introdujo en el mercado literario con la Saga de los Feos, de Scott Westerfeld, aunque sin duda fue la trilogía futurista de Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins, la que desencadenó una serie de trilogías o sagas internacionales en el ámbito juvenil-adulto (La Declaración, Juntos, Delirium, Marca de Nacimiento), sin embargo, en España también había algunas obras futuristas, como Las hijas de Tara, de la famosa Laura Gallego y la siguió en cierta medida Tempus Fugit, de Javier Ruescas que, si bien no es una distopía propiamente dicha, posee algunos elementos de esa temática.

Como pasó con las novelas vampíricas, esta moda también desempolvó novelas distópicas más antiguas (Un mundo feliz, 1984, Fahrenheit 451, El señor de las moscas) y con la futura llegada de la adaptación de la novela cumbre de Suzanne Collins, solo es cuestión de tiempo que otras novelas de este tipo sean llevadas a la gran pantalla y, por ende, empezaremos a cansarnos de las distopías. Aunque, siendo sinceros, están aburriendo ya un poco, pues todas siguen el mismo patrón últimamente:

Paso 1: han pasado varios años – puede que incluso siglos – tras los cuales los humanos han acabado con el mundo de una u otro forma, por lo que han tenido que tomar medidas drásticas (he aquí el ambiente en cuestión de ese mundo futurista), pareciendo la mayoría mundos mejores.

Paso 2: aparentemente, todos siguen sin ningún problema esa nueva política, incluida nuestra protagonista -porque siempre suele ser una chica- y ella desea con ansias que llegue ya su cumpleaños para ser operada/cambiada/loquesea.

Paso 3: sin embargo, un personaje cercano a la joven (oséase padres, amigos, hermanos o posible futuro novio) corre algún tipo de peligro debido a estar en contra de la nueva política del mundo, por lo que la prota deberá elegir entre respetar las normas o cambiar su forma de pensar.

Paso 4: se verá obligada a enfrentarse al Gobierno u Organización que esté a cargo de todo el tinglado y sabrá acerca de sociedades secretas que tampoco están de acuerdo con la leyes vigentes, por lo que querrá unirse a ellas.

Paso 5: los malos sabrán de ella, pero no la podrán capturar - y si lo hacen, escapará - pero sí podrán secuestrar al chico que la ha acompañado en la mayoría de la aventura, el cual se sacrificará para que ella pueda llegar hacia la resistencia.

He aquí prácticamente el trascurso de la primera parte de la historia, que continuará en la aparición de un nuevo chico que sellará el triángulo amoroso, seguida de una batalla o lucha donde perderemos un par de personajes, casi nunca demasiado importantes -aunque hay excepciones-, posteriormente la protagonista acabará destruyendo el Gobierno malvado de alguna forma, las cosas volverán ser poco a poco como debieran. Por último, intentarán seguir manteniendo el mundo sano, la chica elegirá su pareja para siempre jamás – o el destino se encargará de quitarle de alguna manera a uno de ellos – y serán más o menos felices, teniendo en mente a los que perecieron y recordando siempre la moraleja que presente la historia: la guerra es mala, la belleza está en el interior o demás mensajes moralistas. Lo único que difiere de unas a otras es la duración de la historia, en otras palabras, cuántos libros querrá el escritor que dure su éxito.

Que conste que, entre las novelas que surjen tras las modas literarias, hay algunas obras magníficas, como la antes mecionada Vampire Academy, de Richelle Mead -aunque esta magnífica saga se encuentre a mitad ya que la editorial, Alfaguara, parece no tener intención de acabarla- pero después de leídas una o dos sagas, ya sabes a dónde van los tiros en las demás, y eso disminuye bastante la calidad.

Y la pregunta que ronda por mi cabeza es, ¿qué temática vendrá después? Parece que una de las posibles sucesoras sería historias de ángeles caídos, puesto que día tras días nos encontramos en las librerías más y más novelas de este tipo (Oscuros, Hush, hush), aunque por ahora ninguno me ha cautivado - nunca suelo leerme más que la primera parte-. No obstante, si me dieran a elegir entre  Distopías o Ángeles caídos, sin duda me quedaría con la primera, ¿y ustedes?

13 comentarios:

Javier dijo...

Un artículo muy interesante, como ya te dije. Opino básicamente lo mismo que tú, que se deberían explorar vías más novedosas, aunque a veces viene alguien que, aunque tratando una vez lo mismo, va y te sorprende.

- Bella - dijo...

Sí que es interesante, sí :). Está claro que la moda de los vampiritos ya pasó y que cansó a muchos precisamente por convertirse en moda. Si no hubiera pegado tan fuerte, pues quizá a personas como a mí no les pasaría que tuvieran que huir de una librería cuando ven colmillos en una portada.

Anyway, ahora las distopías son la moda del momento, pero en mi caso, no me cansa como me cansaron los vampiros. Quizá porque con los vampiros no hay mucho que innovar: chupan sangre, les debilita el sol, son inmortales, se enamoran de human@s a los que ponen en peligro... las distopías son diferentes, hay muchas posibilidades de hacer una historia diferente a otra :)

¿La siguiente moda? Pues no tengo ni idea, hay para elegir. Yo solo espero que venga algo nuevo que nos saque a todos de la pregunta ¿y qué viene ahora?

Annika dijo...

Estoy de acuerdo, es el problema de que algo se ponga de moda, que termina cansando. Parece que cuando hay alguna moda (vampiros, distopías...) todo lo que se salga de ahí e intente innovar pasa completamente desapercibido o no lo se le da ninguna importancia. Una pena.
En cuanto a la próxima, yo diría que los zombies ya llevan un tiempo también pegando fuerte y parece que aún les queda para rato. Después de ellos los ángeles caídos tomarán el relevo. Y después quién sabe qué más vendrá.
Muy buen artículo, un saludo!

Nimphie Knox dijo...

Sí, justamente esto es lo que hace que la literatura juvenil no sea tomada en serio, sino que se vea como literatura puramente comercial (que también ocurre en la literatura adulta, con las mismas consecuencias).

Recuerdo que en un seminario que tuvimos en noviembre con la gente de Random House Mondadori, el editor nos dijo: "nos cansamos de publicar libros de chicas a las que las muerden" :P

En fin, que salvo unas pocas excepciones (como Los Huegos del Hambre) veo que la literatura juvenil no es tomada en serio ni por sus autores ni por las grandes editoriales. Explotan tanto una moda hasta sacarle todo el jugo y publican títulos de calidad muy baja (hace unos días leí uno que ¡Dios mío!).

Muy buen artículo, Aineric.

Saludos,

Nimphie

Mike dijo...

Mira que en general estoy de acuerdo con lo que dices, pero que digas que Déjame entrar, uno de mis libros favoritos, se publicó a raíz del fenómeno Crepúsculo cuando realmente se publicó un año antes me parece hasta ofensivo xDD

Natalia dijo...

Dios, la moda de los vampiros me tiene hasta la coronilla
Es un buen artículo :D

Key dijo...

Yo lo que creo es que cada uno debe leer lo que más le salte a la vista, sin guiarse por géneros o clasificaciones. Hay modas si, pero no eclipsan por completo a los otros géneros ni se dejan de publicar libros de otra temática.
Realmente cada uno debería leer lo que quisiera, antes de todas estas modas, cada uno leía lo que le daba la gana, saltando de un género a otro y ahora parece que todo el mundo esta encasillado por las modas.
Yo hace tiempo que deje de leer segun las modas. De hecho, lo que ha conseguido es que ahora ni me acerque a un libro que tenga la pinta de ser igual que otros tantos.
Un beso

Aineric dijo...

Mike, tienes razón, fallo mío, ya está modificado.

poy dijo...

Pues sí, estoy de acuerdo. Con algunas variaciones las distopías sin así. Por ahora me apetecen mucho, aunque ya veré que tal cuado empiecen a salir a pares xD
Sí, pñuede ser que sean los ángeles caídos...
Beeeeeesos

Łĭłĭŧћ dijo...

Interesante artículo, estoy de acuerdo contigo. En lo personal creo que los zombies vienen pisando fuerte, seguido de los ángeles caidos (o solo ángeles), junto con los hombres lobo (Nightshade, Temblor, Los guardianes ocultos, etc)

En lo que no estoy muy deacuerdo es que mencionas que después de Crepúsculo dio lugar a miles de sagas vampíricas, bueno, en eso si concuerdo contigo, pero no en que se incluya a La hermandad de la daga negra como una novela/serie que haya surgido ante la popularidad que desató Stephenie Meyer con Crepúsculo, pues tanto la hermandad como los vampiros de Meyer salieron el mismo año.

En cuanto a las distopías, he leído muy pocas (Feos, LJDH, Maze Runner) y la verdad la única que me ha gustado es LJDH, el de la saga FEOS no está tan mal pero tampoco es de lo mejor que he leido, en cuanto a maze runner... ni hablár, para mí fue de lo más aburrido.

Bueno, te sigo leyendo.
Saludos!

gabby*!! dijo...

Supongo que es puro marketing. Y funciona. Empieza una saga cualquiera, empieza a tener éxito y después hay muchos libros que tratan de lo mismo, pero creo que los culpables, de algún modo, somos nosotros, quienes somos lo que los compramos. Si fueramos más exigentes, supongo que habría más variedad.
Pero tienes razón, ahora habrá que esperar cual es la novedad de este año.
xoxo

Karla Cruz. dijo...

Si...¡Gracias Ian Somerhalder ♥ (esa imagen me encanta xD)!Dracula ya lo leí y de Anne Rice tengo el de Entrevista con el Vampiro (aún no leído) Y la verdad no he leído nada distópico aún pero aunque siempre sea lo mismo hay que admitir que algunas historias son muy buenas (por las reseñas que he leído) :)
Saludos!

xulieta dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. Modas = montón de libros leídos = cansancio en un tiempo.

Vampiros = todo visto en la actualidad :)

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